A partir de enero de 2026, los autónomos y las pymes en España deberán emitir, recibir y gestionar sus facturas en formato electrónico, cumpliendo con los requisitos establecidos por el sistema Verifactu y la Ley Antifraude. Esta nueva normativa tiene como objetivo modernizar la gestión empresarial, mejorar el control fiscal y reducir los errores o fraudes en los procesos de facturación.
¿En qué consiste la facturación electrónica obligatoria?
La facturación electrónica implica que todas las facturas se generen, envíen y almacenen en formato digital, siguiendo los requisitos establecidos por la Agencia Tributaria.
¿Todas las pymes y autónomos estarán obligados?
No en todos los casos.
La obligación de facturación electrónica se aplica principalmente a las operaciones entre empresas o profesionales (B2B).
Sin embargo, los negocios que trabajan principalmente con clientes particulares (B2C) —como comercios minoristas, bares, peluquerías o pequeños establecimientos que emiten tickets o facturas simplificadas— podrán seguir utilizando estos formatos.
